martes, 26 de agosto de 2014

UN POCO DE SALUD LABORAL.

Os adjuntamos un artículo que ha sido publicado en "El Mundo" edición digital. Articulo completo pincha aqui



SALUD El peor de 31 países de Europa al combatir el estrés laboral.

Empresas españolas, las menos preocupadas por el bienestar de sus trabajadores 'quemados'

  • Un 29% de las firmas español actúa bien contra el estrés

  • La media ronda el 56% en 31 países de Europa

  • Sólo le preocupan las horas de más a dos de cada 10 empresas

  • La guía del mal jefe: ascensos injustos y mandar por mandar

  • Bruselas y el exceso de trabajo: hay vida más allá de la oficina

  • Europa pierde 136.000 millones anuales por el estrés laboral



José Ortega y Gasset, pensador, ensayista y director de La Revista de Occidente, por no decir uno de los miembros más destacados de la Generación de 1914 y uno de los escritores más importantes del siglo XX español, dijo una vez "el esfuerzo inútil conduce a la melancolía".
Han pasado cien años. Europa no se reconoce en aquel Viejo Continente que luchó la Gran Guerra pero la afirmación del escritor mantiene la misma fuerza hoy en día.
Una plantilla mal gestionada hace perder dinero a los dueños de la empresa y salud a sus trabajadores. Así lo advierte la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), que calcula que en la Unión se pierden unos 136.000 millones cada año por la caída de la productividad y los tratamientos derivados de trastornos mentales como el estrés, más del doble que los 61.000 millones que se han destinado hasta ahora al rescate de toda la banca española.
"Rendimiento empresarial deficiente", "aumento del absentismo" y "presentismo (los trabajadores acuden a trabajar cuando están enfermos y no rinden como deberían)" son algunas de las consecuencias para la empresa al forzar la máquina más allá de su límite, según Bruselas.
El problema es grave en España. Según un estudio de 2013 de la Comisión e Ipsos, la mitad de los españoles (49%) dice que es habitual sufrir estrés en sus puestos de trabajo. Este porcentaje está en línea con la media europea (51%). Sin embargo, el compromiso para hacerle frente de las empresas de este país es peor que en el resto del continente: sólo un 29% cree que el estrés se controla bien en su lugar de trabajo frente al 56% de toda Europa. "De hecho, España tiene la proporción más baja de los 31 países encuestados que dicen que el estrés está bien o muy bien controlado", critica Bruselas.

Echar horas y horas en el trabajo no es un problema

España se desmarca de Europa en bastantes cuestiones relacionadas con el bienestar en el trabajo. Una encuesta realizada en 2010 a los responsables de salud de decenas de miles de empresas europeas reflejó que en este país importa poco organizar bien el trabajo porque echar horas apenas se considera un problema, como tampoco lo es la mala comunicación entre jefes y empleados o que el se tomen menos medidas contra el acoso laboral.
Para el informe se entrevistó a 28.250 empresas de 31 países, 1.500 en España. Según sus resultados, apenas un 17% de las firmas españolas tiene previstas medidas para hacer frente a la intimidación y el acoso a sus empleados, un porcentaje similar al de Francia (21%) y Alemania (18%), pero muy por debajo de países como Suecia (71%), Holanda (51%) o Reino Unido (80%).
No obstante, España está claramente a la cola de Europa en cuanto a las medidas tomadas en los últimos tres años en empresas que han reconocido casos estrés. Sólo un 29% cambió la organización del trabajo frente al 38% de Francia, el 47% de Reino Unido o el 45% de Alemania. Por su parte, apenas un 17% modificó los horarios frente al 33% de Francia, el 38% de Reino Unido o el 30% de Alemania.
Precisamente España sólo es mejor que Hungría y Grecia en toda Europa en el momento de que las empresas actúen si sus trabajadores echan un número "excesivo" de horas o tienen un caos de horarios. Un 21% de las empresas españolas hicieron algo, un porcentaje muy inferior a los de Francia (40%), Alemania (50%), Reino Unido (51%), o Suecia (62%).
Todo ello podría tener correlación con que sólo un 13% de las empresas españolas manifestó interés en resolver la mala comunicación entre la dirección y los trabajadores.
Por otra parte, la presión por la falta de tiempo y sus efectos en el estrés preocupa a un 42% de las empresas de este país. Como comparación, esto es visto como un problema para el 66% de las empresas de Alemania, el 48% de Reino Unido y el 80% de Suecia.
Por último, el acoso era tomado seriamente en cuenta por un 37% de las empresas españolas frente al 44% de Alemania o el 50% de Reino Unido.

Controlar el estrés es una obligación legal

Velar por la salud de los empleados es una obligación de los empresarios. Así lo establecen la directiva europea 89/391/EEC y la Ley 54/2003 española. "El empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo", remarca el artículo 14 de una Ley que también destaca que lo hará con la "adopción de cuantas medidas sean necesarias" y contando con la "consulta y participación" de sus empleados.
"La evaluación será actualizada cuando cambien las condiciones de trabajo", recoge la ley española. Esta afirmación ha cobrado importancia en los últimos años vistos los cambios introducidos por la crisis en el modelo económico y laboral del país.

Cuando el trabajo afecta a la vida personal

La agencia europea advierte de que los riesgos psicosociales, como el agotamiento y la depresión, derivan de una gestión mala de la plantilla. "Los trabajadores sienten estrés cuando las exigencias de su trabajo son mayores que su capacidad para hacerles frente", indice el organismo tras advertir de que no se debe confundir el estar desbordado con hacer frente a una "situación desafiante" en la que se cuenta con los medios suficientes para desempeñar la tarea.
La mala gestión de los riesgos psicosociales pueden provocar, según Bruselas, "problemas de salud mental, agotamiento y mala salud física, especialmente enfermedades cardiovasculares y trastornos musculoesqueléticos".
No obstante, los problemas también pueden trascender más allá del trabajo y afectar a la vida del empleado: "dificultad para concentrarse y proclividad a cometer errores, problemas en casa y abuso de las drogas y el alcohol " son algunos daños colaterales de pasarlo mal en el puesto de trabajo.
Y el problema se extiende al negocio. Según otros estudios de Bruselas, entre un 50% y 60% de las jornadas de trabajo perdidas se deben al estrés laboral, cifra a la que habría que sumar la presencia de empleados agotados que son incapaces de trabajar plenamente.
Los informes consideran que un buen líder "debe ser abierto y accesible y debe comprender las virtudes y debilidades de los miembros del equipo". Además, debe "entender las dificultades de los trabajadores fuera del trabajo, aunque no forme parte de la responsabilidad jurídica del empresario", porque ello contribuirá a que estén centrados en sus tareas.
Para motivar a las empresas a combatir este problema, la Comisión Europea ha lanzado la campaña Trabajos saludables 2014-2015: 'Gestionemos el estrés'. Este año incluso premiarán con los 'galardones europeos a las buenas prácticas' a aquellas empresas que muestren el compromiso más firme "en la gestión exitosa de los riesgos psicosociales".

El manual del mal jefe, según Bruselas

Cargas de trabajo excesivas
A la escasa productividad de trabajar agotado se suma que "las bajas tienden a ser más prolongadas que las derivadas de otras causas". La Comisión advierte de que una cosa es un desafío y otra trabajar sin medios para cumplirlo.
Mandar por mandar y puestos de trabajo injustificados
Un buen jefe no es el que da más órdenes, sino el que da las correctas. "Cuando hay entusiasmo, convicción, orden, organización, recursos, compromiso de los soldados, tienes la fuerza del ímpetu, y el tímido es valeroso. Así es posible asignar a los soldados por sus capacidades, habilidades y encomendarle deberes y responsabilidades adecuadas. El valiente puede luchar, el cuidadoso puede hacer de centinela, y el inteligente puede estudiar, analizar y comunicar. Cada cual es útil", señala Sun Tzu en El Arte de la Guerra.
No escuchar en las decisiones que afectan al trabajador
La comunicación debe ser "franca y bidireccional" para que los trabajadores estén al corriente de los cambios organizativos y "comprendan exactamente qué se espera de ellos", dice Bruselas. Además, escucharles sirve para adaptar mejor sus habilidades y vida fuera del trabajo a la organización de la empresa. Así, "las tareas monótonas se reducen al mínimo o se comparten y se anima a los trabajadores a que asuman una responsabilidad plena".
Ascender al peor trabajador del mes
Bruselas advierte de que la distribución de trabajo, recompensas, ascensos u oportunidades profesionales debe ser justa. Si no, unos empleados se acomodarán mientras otros perderán interés en un empleo donde sus esfuerzos no son reconocidos.
Humillar al empleado: acoso psicológico y sexual
La humillación y el desprecio son vistos muchas veces como algo normal en el trabajo pese a ser comportamientos "inaceptables" e, incluso, delictivos. La normalización del acoso y las amenazas es tal que un 66% de los trabajadores españoles encuestados por Bruselas reconoció haber sido testigo de estas conductas en 2013.
Olvidar que hay vida más allá del trabajo
Cada persona es un mundo y la organización del planillo de la empresa debe tener en cuenta las circunstancias de cada trabajador para perjudicarles lo menos posible a la hora de distribuir los turnos y vacaciones. Figurar haciendo horas de más es más ineficiente que terminar el trabajo, irse a casa y volver al día siguiente despejado.

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